Antes de salir hacía el Darién, pasé unos días en la ciudad, recorriendo lugares ya conocidos y alguno nuevo, en esta ocasión se trata de la avenida central, el año pasado en una de las veces que pasé por aquí se estaba celebrando una serie de actos organizados por la junta del barrio; circo, teatro, música, etc. por no hablar de la cantidad de predicadores que andan por estos pagos.

En ésta ocasión se trata de un día normal, a una hora normal, por lo que el público que me encontré fué muy diferente. panameños que van a sus quehaceres, o están sentados esperando.

Un monton de puestos de frutas, y todo tipo de cosas.

Y los almacenes que pueblan ambos lados de la calle. Me decián que en otra época en ésta calle las tiendas casi te secuestraban haciendote entrar para venderte algo, aunque no tubieses ninguna intención de hacerlo.

Por supuesto todos éstos almacenes tienen sus altavoces en la calle, con lo que el reguetón esta siempre presente, y acabas aun mas hasta el gorro de esa dichosa musiquilla.

Al final de la avenida se llega al parque de Santa Ana. Un lugar el que simpre hay gente; jubilados, vendedores de lotería, limpiabotas, etc.

Donde siempre que he estado, me he encontrado algún parroquiano jugando a las damas.

Las partidas son rápidas, y simpre hay espectadores, y alguien dipuesto a batirse con el ganador de la anterior.